Jaco fue un visionario que miraba al pasado, un intérprete de R&B que miraba al jazz, un jazzman que miraba al rock, un creador que supo otorgar al bajo, instrumento que hasta entonces era de acompañamiento y permanecía en un segundo plano; sentimiento, voz y notas innovadoras. Tal vez promovidas por una energía interior; la misma que le propulsó hacia los excesos, hacia un trágico final que no hizo sino reforzar el mito que ya era en vida.

John Francis Pastorius nació en Norristown, 1951, Pensilvania pero con apenas siete años se trasladó a Florida. Nunca fue a un conservatorio ni en su niñez estudió música, pero siendo adolescente ya era capaz de interpretar cualquier instrumento que se le pusiera por delante, hasta que un día pensó que para tocar realmente bien, debía dedicarse a uno solo de un modo más profesional.  Además con solo 18 años ya estaba casado, su mujer embarazada y trabajando de limpia coches. Jaco necesitaba dinero. Faltaba un mes para que su hija naciera, tenía ahorrados 700 dólares, no se lo pensó dos veces y se lo gastó todo en un amplificador para su ya elegido instrumento: el bajo eléctrico, un flamante a su Fender Jazz Bass modelo de 1954, le quitó los trastes y lo transformó en un fretless, el resultado: una sonoridad similar a la del contrabajo y más dulce que el bajo eléctrico tradicional, ello unido a su particular digitación, conformaría un impresionante y peculiar sonido.

“¡Mi bajo canta! Está todo en las manos, para conseguir ese sonido, tienes que conocer exactamente donde tocar las cuerdas, como presionarlas. Tienes que aprender a sentirlo. Y entonces… canta”.

Poco se sabe de sus inicios como músico de las excursiones en barco para turistas, pero cada vez que iba a Méjico, Jamaica, Haití o a las Bahamas se traía consigo el sabor de la música caribeña y esto marcó en cierta medida su gusto por el eclecticismo y la fusión. Su música empezó a expandirse y los C.C. Riders, Ira Sullivan, Paul Bley, Pat Metheny o Bob Herzog, su amigo y mentor, no dudaron en incorporarlo en sus conciertos y grabaciones.

Un día de 1974 Jaco tuvo su primer y breve encuentro con Joe Zawinul. Su banda actuaba de telonera de Weather Report, pero el avión se retrasó y no pudieron escuchar a sus compañeros de cartel. Al finalizar el concierto, Zawinul estaba controlando la carga de instrumentos cuando se le acercó “un chico flaco de pelo largo y vestimenta desastrosa”:

Jaco : Señor Zawinul, solo quería decirle que he sido durante mucho tiempo un gran fan suyo. Mi padre fue un gran seguidor de Cannonball y me gustaría interpretarle algo de mi música.
Joe : ¿de verdad? ¿cómo te llamas?
Jaco : Mi nombre es John Francis Pastorius III, y soy el mejor bajista del mundo
Joe : ¡Anda, largo de aquí!

( Jaco consiguió hacer llegar a Joe Zawinul una demo).

A mediados de 1975 Blood, Sweat and Tears fue contratado en el Bachelors III, un club de Florida, donde Tracy, la mujer de Jaco trabajaba. Bobby Colomby, el batería del grupo, convencido por Tracy decidió escucharlo; quedó tan impresionado que a los pocos días Bobbi se lo llevó a Nueva York para grabar su opera prima: Jaco Pastorius para el sello Epic. El virtuosismo sin precedentes de su particular versión de Donna lee (¿Charlie Parker o tal vez Miles Davis?) y la belleza creativa de Portrait of Tracy sería histórica fuente de inspiración (Berklee se colapsó con la llegada de una oleada de estudiantes del bajo); además, la participación en ese mismo tiempo en Bright Size Life de Pat Metheny no hicieron sino afianzar más su genialidad e iniciar el camino de la fama.

Mientras, ocurrió algo realmente inesperado, en ese tiempo Zawinnul estaba ultimando la grabación de Black Market pero para el tema llamado “Cannoball” homenaje a Julian Cannonball, no conseguía ese sonido típico de Florida. Zawinul no se había olvidado de aquella demo cuyo sonido era tan cálido que equivocadamente pensaba que era el de un contrabajo…“Oye muchacho ¿también tocas el bajo eléctrico?…” lo escuchó e inmediatamente descubrió que Jaco era el único capaz de interpretarlo. Así es como Jaco apareció por primera vez en una grabación de los Reports. Pero además Alphonso Jonson había dejado el grupo, necesitaban un sustituto, Joe y Wayne Shorter llamaron a Jaco para una audición…y el 1 de abril de 1976 Jaco se unió a Wheather Report. Lo que sigue, serán espectaculares intervenciones y una cierta relación paterno filial con el maestro Zawinul que duraría toda la vida

 

Además de los seis álbumes con Weather Report, el bajista dejó su impronta en discos de Joni Mitchel, Herbie Hancock, Airto Moreira, Mike Stern, entre otros.En 1981 Jaco dejó Weather Report para formar su propia banda: Word of Mouth , con Peter Erksine, Randy Brecker o Bob Mintzer.

Jaco  empezó a dejar de escuchar a los músicos con los que tocaba. Ya solo le quedaba una pizca de su música sublime antes de que se viera envuelto en enfermedad y calamidad. Empezó a hacerse más evidente los síntomas del trastorno psiquiátrico que padecía diagnosticado como: “maniaco depresivo”. No se tomaba la medicación (porque se le dormían los dedos) y esto unido al rechazo a ser internado y a su adición al alcohol y a las drogas provocaron que el escándalo formara parte de su vida. Era capaz de lanzarse desde una ventana en un hotel,  arrojar enérgicamente  su bajo al mar o aparecer tirado como homeless en los alrededores de la calle 54. Su conducta errática y desordenada, los continuos arrestos policiales y su actitud autodestructiva ya pronosticaban un trágico final.

La noche del 12 de septiembre de 1987, Jaco, alcoholizado y drogado, vagaba de club en club, siendo expulsado en todos ellos por su conducta desafiante y escandalosa. Su última parada fue el Midnight Bottle Club. A las 4.34 de la madrugada lo encontraron tirado e inconsciente en la puerta del club a consecuencia de los traumatismos que le había proporcionado la brutal paliza que Luc Havan el responsable del Midnight Bottle Club y tercer dan de karate, le propinó tras ser expulsado, según explica el informe policial: “…por provocar a los clientes, robar copas de las mesas y enfrentarse físicamente con algunos de ellos”.

Jaco quedó en coma…Murió nueve días después.

“Lo único que espero es que la gente lo recuerde por lo que era: un ser humano bondadoso, amable y considerado. Quizá fuera una persona complicada y traviesa, pero nunca hizo nada con mala intención”
Joe Zawinul

Tal vez debamos centrar la atención en la genialidad de este músico desde un punto de vista aséptico sin caer en la morbosidad de convertir su biografía en una cruel fábula que reproche su peculiar actitud ante la vida. Después de todo, debemos quedarnos con su obra, después de todo: ¡Jaco era el mejor bajista del mundo !